miércoles, 11 de abril de 2012

LA VENIDA DEL SEÑOR. 4,13-5,11.

    13Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de los que mueren, para que no os aflijáis como esos otros que no tienen esperanza. 14¿No creemos que Jesús murió y resucitó? Pues también a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él.
                  15Mirad, esto que voy a deciros se apoya en una palabra del Señor: nosotros los que quedemos vivos para cuando venga el Señor, no llevaremos ventaja a los que hayan muerto;16pues cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta celeste, el Señor en persona bajará del cielo; primero resucitarán los cristianos difuntos, 17luego nosotros, los que quedemos vivos, junto con ellos seremos arrebatados en nubes, para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.
5               1Acerca del tiempo y las circunstancias, no necesitáis, hermanos, que se os escriba, 2pues sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón de noche. 3Cuando estén diciendo "hay paz y seguridad", entonces les caerá encima de improviso el exterminio, como los dolores a una mujer encima de improviso el exterminio, como los dolores a una mujer encinta, y no podrán escapar. 4A vosotros, en cambio que no vivís en tinieblas, ese día no tiene por qué sorprenderos como un ladrón, 5pues todos vivís en la luz y en pleno día. No pertenecemos a la noche ni a las tinieblas, 6por eso no durmamos como los demás, estemos despiertos y despejados. 7Los que duermen, duermen de noche; los borrachos se emborrachan; 8en cambio, nosotros, que pertenecemos al día, estemos despejados y armados: la fe y el amor mutuo sea nuetra coraza; la esperanza de la salvación, nuestro casco (Is 59,17). 9Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor, Jesús Mesías; 10él murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él. 11Por eso animaos mutuamente y ayudaos unos a otros a crecer, como ya lo hacéis.

EXPLICACIÓN.

4,13-5,11.      Los tesalonicenses están afligidos por algunos que han muerto, pero la tristeza cristiana por la muerte no ha de tener el sentido trágico del que no tiene esperanza (13). La creencia popular pagana concebía la vida después de la muerte como un estado de tiniebla y tristeza. Todo cristiano, en cambio, tiene la certeza de la vida futura en virtud de la resurrección de Jesús (14).

                     Aparte de esa idea central, era creencia extendida en las comunidades paulinas que el Señor volvería muy pronto, durante la vida de la primera generación de fieles (1 Cor 7,29; 15,51s; 2 Cor 6,4) y ya en la carta se ha mencionado tres veces la venida (1,10; 2,19; 3,13). La muerte de algunos miembros de la comunidad antes de la venida del Señor desorienta y hace dudar de su suerte. Se explicaba a veces la muerte como consecuencia de un pecado (cf. 1 Cor 11,30), pero no era éste el caso en Tesalónica.

                     La respuesta de Pablo dibuja un cuadro un tanto barroco: Piensa que la venida se realizará antes de su muerte (cf. 1 Cor 15,51s) (15). Para desarrollar su idea usa imágenes judías tradicionales, la voz del arcángel y el son de la trompeta (Jl 2,1; Zac 9,14; cf. 1 Cor 15,52), que había de congregar al pueblo de Dios disperso (Is 27,13). No habrá desventaja para los difuntos, pues resucitarán y se reunirán con los vivos para recibir al Señor. Concepción farisea de la resurrección (cf. 1 Cor 15,23) (16-18).

                    Preocupación de los cristianos sobre la fecha de la venida. Sólo se sabe que llegará por sorpresa, sin preparación ni anuncio (5,1-2). Concepción vindicativa: la venida será un juicio condenatorio para los que no aceptan el evangelio y salvación para los fieles (3-4). Hay que estar siempre alerta y en guardia: fe, amor, esperanza (cf. Ef 6,13-17; Is 59,17) (5-8). Destino de los cristianos (9-10). Esta esperanza debe estimularlos a ir adelante en la unión y la práctica del amor mutuo (animaos, ayudaos) (11).              

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